Una dictadura ¿encubierta?

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Finalmente los peores presagios se han cumplido y Vladimir Putin se va a presentar a las próximas elecciones en Rusia. La única diferencia es que, al haber cumplido ya dos mandatos, no se puede presentar a presidente, y lo hará en la Cámara Baja: como primer minisitro. Así, sin perder un ápice de su poder, dentro de cuatro años podrá volver a su cargo y seguir ejerciendo su poder despótico sobre uno de los países más poderosos del planeta.

Hay datos que saltan a la vista: según las encuestas, el partido de Putin, Rusia Unida (el nombre lo dice todo) es el gran favorito para llevarse las elecciones, con un 50% de intención de voto. Esto, después de gestionar de manera casi nazi casos como el secuestro del teatro de Moscú por parte de terroristas chechenos, la masacre infanticida de Beslán o el oscurísimo caso del asesinato del espía ruso Litivenko (fiero opositor al presidente Putin).

La gente se preguntará como es posible que este señor siga gozando de popularidad en su país. Pues es muy fácil: el Kremlin controla absolutamente todos los medios de comunicación, como si de una dictadura se tratara, y a partir de ahí controla la opinión pública. Todos aquellos que se oponen a Putin son vistos como terroristas o antinacionalistas.

Como muestra, un botón: como ya sabrán Gary Kasparov, famosísimo ex campeón del mundo de ajedrez, se presenta en estas próximas elecciones como rival del partido del presidente. Pues bien, ayer cuando los miembros de su partido fueron a presentar las actas para presentarse a los comicios, fueron detenidos por “participar en una manifestación no autorizada”. Con esto y un poco de propaganda, la gente se termina creyendo lo que el presidente quiere: cuales son los ‘buenos’ y cuales los ‘malos’. Y luego dicen que las dictaduras son cosa de África. Que Occidente está demasiado evolucionado para que sucedan estas cosas…