La lesión de Ronaldinho

ronie-faltas.jpg

Ronaldinho Gaucho hace ya unas semanas que está de baja. Una supuesta tendinitis ha apartado al jugador brasileño de los terrenos de juego en las últimas fechas. Y digo ‘supuesta’ porqué el otro día el director técnico Txiqui Beguiristain fue muy explícito al expresar una mueca de sorpresa al ser preguntado por la lesión de Ronnie. Beguristain, poco hábil y sin ninguna palabra, se sacó el ‘muerto’ de encima remitiendo con la mirada la cuestión al entrenador Rijkaard, quien usó una de las típicas “esperemos que vuelva pronto”.

¿Por qué esa mueca?¿Por qué el silencio del director técnico?¿Por qué se ve cada día a Ronaldinho haciendo ejercicio únicamente físico al margen de sus compañeros? Resulta obvio que lo que está atrevasando Ronaldinho no es una lesión, sino una pretemporada. Era un secreto a voces que el jugador estaba fuera de forma. Era imprescindible que el crack del Barça recuperara su buen tono muscular, maltrecho por los continuos excesos nocturos del brasileño y la falta de fondo físico. El entrenamiento de Ronnie es el típico de un jugador que quiere recuperar la musculatura en sus piernas, y la carrera continua y los ejercicios de resistencia son el mejor remedio para ello.

La mejor manera de esconder esa puesta a punto: una lesión. Una que no sea muy grave pero a la vez persistente y recurrente: una tendinitis. Así se evita una devaluación del jugador, que al estar apartado del equipo bajaría mucho su cotización, de cara a un hipotético traspaso en verano. Y si además sirve para recuperar a uno de los mejores jugadores del mundo, bienvenido sea. El Barça le necesita si no quiere pasar otro año en blanco.

Anuncios

Requiem por una galaxia

20071223-633340373919117500m.jpg

Ayer el Camp Nou fue el escenario donde se corroboraron unas sensaciones que todos los culés teníamos desde que empezó la temporada: un cambio de ciclo. El Madrid del año pasado no era más que un equipo en transición, tocado por una barita mágica llamada Fabio Capello y con un punto de suerte. Pero este Madrid de Bernd Schuster es otra cosa.

El equipo blanco dio un puñetazo sobre una mesa en la que nadie esperaba. Lo de ayer fue una escenificación, un requiem ya anunciado, el nacimiento de un equipo en ascensión… y la muerte de una galaxia viciada y en plena decadencia. El Barça es un equipo sin alma. Con buenos jugadores, sí. Pero sin hambre.

Hay piezas que no funcionan, partes del engranaje que deberían ser básicas y a las que ya hace tiempo que se debería haber traspasado. Ronaldinho actúa más de cara a la galería que de cara al equipo. Hace tiempo que su egoísmo le llevó a disfrutar más en el Budha Bar que en el Camp Nou. Y si a esto le sumamos que el jugador con mayor proyección de futuro está lesionado y que otros que deberían ser irremplazables están sentados en el banquillo con dolores de espalda crónicos, el resultado es el de ayer. Una vergüenza en su propia casa.

Creyó Laporta que poniendo cortinas de humo sobre las vergüenzas del año pasado se solucionarían los problemas. Nada más lejos de la realidad. Eso ya lo intentó Florentino con los galácticos, y el resultado fue idéntico. Ahora a los culés ya sólo nos queda soñar con unos cruces muy asequibles en Champions (el Celtic ya lo es) para poder llegar a una final que taparía una temporada que pinta mal. Muy mal.

Sólo queda mirar al futuro y esperar que a finales de temporada el equipo comience ya a cimentarse sobre los Bojan, Giovani, Iniesta y Messi. Es el momento del cambio. Es el momento de hacer caja mientras se pueda con Deco, Ronaldinho y Henry. Es el momento de que Laporta se olvide de su egocentrismo, mire un poco para el club y menos para sus intereses políticos.

Ronaldinho se irá del Barça

ronie.jpg

Toda la polémica que se ha generado esta semana con las palabras de Samuel Eto’o sobre su compañero Ronaldinho han hecho temblar los cimientos del Camp Nou. Sus declaraciones han sorprendido a buena parte del entorno del club, aunque no a todos. Joan Laporta parece que haya querido que todo esto saliese a la luz, a pesar de que no fuera el mejor momento deportivo para hacerlo. Después de que Eto’o se negara a saltar al campo en el partido ante el Racing, Ronaldinho le recriminó al camerunés que no mirara por el bien del grupo. Todos los que conocemos al potente delantero africano sabíamos que su respuesta no se haría esperar. Pero el club no hizo nada por evitarlo. Laporta salió excusando al jugador, adhuciedo por el mal momento por el que pasa, y se negó a imponerle ninguna sanción. El presidente se reunió el lunes -ni 24 horas después del partido ante el Racing- con Eto’o y estuvieron hablando del tema. Y Samuel, al día siguiente, dice todo lo que dijo y ‘rajó’ de todos los estamentos del club. ¿Cúal fue su castigo? Ninguno. No me creo que Laporta, experto abogado y gran negociador, fuera incapaz de reconducir y calmar el ímpetu de Samuel, así como tampoco nadie del Barça estuvo con el jugador durante su ‘rajada’. Laporta quería que todo esto se supiera, y además de boca del ‘otro’ crack del equipo, para que toda la opinión pública se enterara del comportamiento de lo que hacía Ronnie, el abanderado del malo-malísimo Sandro Rossell. Ahora ya se ha asegurado de que todo el mundo sepa un motivo para sacarlo de Can Barça. Sólo cabe saber donde jugará el brasileño la temporada que viene. En el Barça casi seguro que no.