La autocrítica no gusta

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La Guerra de Vietnam fue el leit motiv de una generación. La mala prensa que tuvo la invasión del país vietnamita, la cantidad de soldados muertos en combate en una región desconocida para la mayoría de ellos y la eternización del conflicto, dio como resultado que la opinión pública se volcara contra esta guerra. Y Hollywood también. De esa época destacan filmes que han pasado a ser piezas clave dentro del cine bélico, como Apocalypse Now o La chaqueta metálica. Dos cantos contra la guerra de dos directores que casi pierden la casa por acabar sus pelis: Francis Ford Coppola y Stanley Kubrick.

Más allá de los problemas que tuvieron en su producción y realización, su recaudación final puso de manifiesto que muchos americanos estaban en contra de una guerra en la que no se sentían implicados. Pero este sentimiento, muy asociado al movimiento hippie de los sesenta, ya se ha extinguido. Se ha evaporado. Ya casi ningún yankee se interesa por lo que les pasa a los demás.

Todo viene a raiz de una noticia publicada en el periódico El País en la que se destaca la poca taquilla que han regitrado en EE.UU. el estreno de diversos filmes relacionados con la guerra de Irak. Una invasión muy similar, en el fondo, a la de Vietnam, pero que parece no goza del rechazo de sus ciudadanos. Al menos no mayoritariamente. La reelección de Bush fue una vergonzosa demostración de ello.

Leones por corderos o En el valle de Elah, estrenadas en el país del Tio Sam en las últimas semanas, no han gozado del beneplácito del público. Esto demuestra la decadencia de una sociedad yankie a la que ya no le preocupa la imagen que da su país de cara en el exterior. Total, da igual lo que les pase a los demás por culpa de sus actos. Sólo importa uno mismo. Y eso demuestra su egoísmo y, quizá lo peor, su poca conciencia e incultura.

Conspira mal y acertarás

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¿Hay alguien que realmente se haya creído alguna vez que Elvis o Hitler todavía están vivos?¿O que los pollos del Kentuchy Fried Chicken sólo contienen las partes que le interesan al rey del pollo frito americano?¿O que hay una raza de lagartos, extendida por todo el mundo, que controla el planeta (al más puro estilo de la ochentera serie V)?

Para quien todavía no se haya dado cuenta, estoy dando ejemplos de algunas de las más extendidas teorías conspirativas que circulan de boca en boca, y que desde que existe internet han logrado todavía más bola si cabe. Especulaciones, imaginaciones, creencias… Pero ¿qué retorcida mente es la que articula estas ideas? Y sobretodo ¿cuál es su finalidad?

Todas estas reflexiones vienen al caso partir de la publicación de un ranking por parte de la revista americana Wired en la que se hace un Top 10 de las mejores teorías conspiratorias actuales. Aunque muchos lo querríamos, Angel Acebes no se encuentra en el número 1, sino que lo ocupa la teoría conspiratoria de la llegada del hombre a la Luna (os recomiendo encarecidamente el documental Operción Luna, creado por unos directores franceses que no tiene desperdicio y que cuenta con un explosivo final). Por detrás suyo la del 11S, la muerte de Diana de Gales, y a partir de aquí empiezan las teorías conspiratorias que yo considero de segundo grado: que si la cienciología domina Hollywood, que si Paul Mcartney murió en 1969 y fue reemplazado por un doble, o que si el pollo frito causa esterilidad a la raza negra (burdas invenciones del KKK).

Vaya por delante que el que les escribe es un fiel amante y seguidor de la teoría de la conspiración. Pero no de éstas que les he comentado anteriormente, desde mi punto de vista simples imaginaciones. Sinó de las conspiraciones políticas. Estoy plenamente convencido que somos títeres de unos medios de comunicación que nos hacen creer lo que a ellos les interesa, y que encima consiguen que creamos que somos librepensadores. Tal vez no todas sean verosímiles y tengan credibilidad, pero ¿que hace que una versión sea la acertada y la otra teoría sea de la conspiración?¿La versión de los Gobiernos? Pues así todavía más, permíteme desconfiar.

Puedes llamarme iluso, irracional, incrédulo. Pero después de leer diversos libros sobre teorías conspiratorias de todo tipo, me inclino a pensar cada vez más que el 11-S fue un golpe de Estado de la facción más dura del gobierno republicano americano (muy recomendable el libro La Gran impostura, del autor francés Thierry Meyssan y que fue número 1 durante muchas semanas en Francia, único país que le ha dado bola a la teoría), que la llegada del hombre a la Luna no fue más que una manera de asestar un golpe rápido a los rusos en la Guerra Fría (y que nunca hemos estado allí físicamente), que Lady Di fue asesinada para no manchar el nombre de la monarquía británica o que la Guerra de Irak se hizo para algo más que controlar cuatro pozos petrolíferos (cuando las reservas de crudo de EE UU son casi tan inmensas como las iraquíes). Quien quiera creer, que crea.

Os dejo el link de la noticia de El País: http://www.elpais.com/articulo/gente/teorias/conspirativas/historia/ponen/dia/elpepugen/20071102elpepuage_1/Tes