Abonados al telemorbo

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Antena 3, Tele 5, La Sexta… Todas estas cadenas ya nos tienen más que acostumbrados a su concepción amarallista de la información. Ellos piensan que más vale más un zapato ensangrentado en un accidente de tráfico que noticia volando. Se han abonado al telemorbo, que es algo así como darle al pueblo lo que quiere, por mucho que vaya contra los principios informativos.

Y Antena 3 nos dio una nueva lección el sábado de como se ejecuta esta estrategia. El informativo del mediodía de la cadena estatal estuvo copado, casi por completo, por la noticia de la muerte del Guardia Civil Raúl Centeno a manos de ETA (ciertamente y objetivamente, la noticia del día). Pero después de veinte interminables minutos hablando única y exclusivamente del suceso, con reacciones de todos los colores incluidas, uno esperaba los deportes para evadirse un poco de una realidad tan dura. Pero ni por esas. El espacio deportivo se abrió con el minuto de silencio en los campos por el asesinato, y las reacciones del mundo del deporte. Lo dicho: estrategia amarilla y partidista.

Lo que no era de esperar es que el ente público se subiera al carro de lo banal, de la lucha por esa audiencia a la que sólo le gustan las muertes y el morbo, y le importa poco o nada la información de calidad. Ese público que, por desgracia, tanto prolifera en nuestro país. La Primera sorprendió a propios y extraños el domingo emitiendo EN DIRECTO, en prime time (14:00 horas) el funeral del miembro de los cuerpos de seguridad del estado. Cierto que se había arrebatado una vida, que el hecho es deleznable y que era la primera víctima etarra tras la tregua. Pero no es justificación.

Emitir el funeral de alguien ciertamente anónimo no es de interés general. Vaya por delante que lamento la pérdida de este Guardia Civil como el que más, y por este motivo no se debería haber banalizado un acto tan solemne. Darle bola es ponerse al nivel de las cadenas privadas que han definido su estrategia hace ya tiempo. De la televisión pública esperamos algo más de calidad. Y si lo que interesa es acabar con ETA, lo mejor que se puede hacer es dejar de darle bola y no usarla como arma arrojadiza entre PSOE, PP y la AVT. Si hay repercusión mediática, ETA gana. Una vez más ha ganado el partidismo al interés general.

Si no fue ETA ¿ahora qué?

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Mucho meses aguantando la teoría de la conspiración. Alimentando unas tesis que no se aguantaban por ningún lado, inflándolas desde los medios cercanos a la calle Génova. Negando la evidencia y tratando como tontos a todos los demás que pénsabamos lo contrario. Una mentira llevada al extremo y que parece que al final ellos mismos se han acabado creyendo.

El 11-M le costó unas elecciones al PP que probablemente tenía ganadas. Ahora, ésta decisión del juez deja en muy mal lugar a la plana mayor de los populares: Zaplana y Acebes, y Rajoy en menor medida, quedan desacreditados y casi ridiculizados por una investigación que han obstruido desde todos los frentes posibles. La guerra se ha terminado, y como todos esperábamos que sucediera, ellos han perdido, aunque no claudicado.

Pero de la misma forma que ellos, también todos aquellos que dieron bola a la hipótesis de ETA. Entre ellos el director del cada vez más desorientado El Mundo, Pedro J. Ramírez, que a pesar de la sentencia consigue hacer un asombroso ejercicio de interpretación para no entonar el mea culpa. Esta vez se equivocó de equipo. Es lo malo de jugar siempre a dos bandas.Que a veces te puedes equivocar.

Lo mejor de todo esto es que puede haber sido a puntilla para el trio importante del PP. Una nueva debacle electoral precipitaría la caída de la cúpula popular (entre ellos Aznar, escondido en la sombra pero mandando más que nunca) y una más que probable remodelación en el partido, algo que necesitan para optar próximamante a llegar a la Moncloa.