La democracia llega al fútbol

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¿Qué aficionado al fútbol no ha soñado alguna vez con dirigir a su equipo? Más allá de los Abramovichs, Glazers o Pitermans, con capacidad para elegir el club que quieren comprar y arrasar, el resto de mortales nos hemos tenido que conformar con comprarnos un juego para el ordenador y ejercer de manager. ¿O no? Y como es obvio, no es lo mismo.

Pero en Inglaterra se ha creado un modelo de club de fútbol totalmente contrapuesto a los totalitarismos de los multimillonarios, tan extendidos en la Premier en los últimos tiempos, y que se acerca bastante a un modelo democrático aplicado al fútbol. Más allá de la posibilidad de elegir el presidente de turno que siempre terminará corrompido por el poder de su cargo, el Ebbsfleet United inglés ofrece la posibilidad de ser el entrenador del equipo. Pero no una sola persona, sino a todas aquellas que lo deseen.

Lejos de magnates rusos y oligarcas estadounidenses, y por un asequible precio de 50 euros, este club de categoría regional de la rivera del Támesis tendrá nada menos que 20.000 entrenadores de todo el mundo. Internautas que atraídos por el atractivo de la propuesta, mandarán cada semana sus alineaciones y votarán el once que debe disputar el partido. Hay un entrenador, se llama Liam Daish, pero sólo se encargará de elaborar informes de jugadores y proponer alineaciones. Los que mandarán serán 10.000 ingleses, 1.400 americanos, 500 australianos, 600 escandinavos… Lo que se llama la globalización del fútbol en estado puro.

Más allá de los problemas que pueda plantear la destitución del ténico en momentos de crisis (¿20.000 destituciones?), la verdad es que originalidad no le falta y seguro que habrá significado para el club un salto de calidad (al menos económico). Porqué a veces no está todo inventado, y en el fútbol menos. Basta ya de dictaduras de multimillonarios. La democracia es el camino.

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Una dictadura ¿encubierta?

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Finalmente los peores presagios se han cumplido y Vladimir Putin se va a presentar a las próximas elecciones en Rusia. La única diferencia es que, al haber cumplido ya dos mandatos, no se puede presentar a presidente, y lo hará en la Cámara Baja: como primer minisitro. Así, sin perder un ápice de su poder, dentro de cuatro años podrá volver a su cargo y seguir ejerciendo su poder despótico sobre uno de los países más poderosos del planeta.

Hay datos que saltan a la vista: según las encuestas, el partido de Putin, Rusia Unida (el nombre lo dice todo) es el gran favorito para llevarse las elecciones, con un 50% de intención de voto. Esto, después de gestionar de manera casi nazi casos como el secuestro del teatro de Moscú por parte de terroristas chechenos, la masacre infanticida de Beslán o el oscurísimo caso del asesinato del espía ruso Litivenko (fiero opositor al presidente Putin).

La gente se preguntará como es posible que este señor siga gozando de popularidad en su país. Pues es muy fácil: el Kremlin controla absolutamente todos los medios de comunicación, como si de una dictadura se tratara, y a partir de ahí controla la opinión pública. Todos aquellos que se oponen a Putin son vistos como terroristas o antinacionalistas.

Como muestra, un botón: como ya sabrán Gary Kasparov, famosísimo ex campeón del mundo de ajedrez, se presenta en estas próximas elecciones como rival del partido del presidente. Pues bien, ayer cuando los miembros de su partido fueron a presentar las actas para presentarse a los comicios, fueron detenidos por “participar en una manifestación no autorizada”. Con esto y un poco de propaganda, la gente se termina creyendo lo que el presidente quiere: cuales son los ‘buenos’ y cuales los ‘malos’. Y luego dicen que las dictaduras son cosa de África. Que Occidente está demasiado evolucionado para que sucedan estas cosas…