El gran fracaso de Barack Obama

“Durante años, el sector financiero de Estados Unidos estuvo gobernado por reglas anticuadas y débilmente aplicadas que permitieron a algunos sacar ventaja del sistema y tomar riesgos que pusieron en peligro toda la economía”. Ésta fue una de las frases más repetidas por Barack Obama durante su campaña presidencial, pocos meses después de que la crisis de las ‘subprime’ estallara en las mismísimas narices de la sociedad americana. Éstos, indignados por el comportamiento de su clase financiera y, por ende, de su clase política, pedían un cambio brusco en la orientación del país. Esto sucedía en 2008. ¿Les suena de algo? Plaza Catalunya, Sol… Como siempre, llegamos tarde a los debates. En este caso, unos tres años. Sigue leyendo

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¿Quería realmente el Gobierno aprobar la ley Sinde?

La respuesta es clara y rotunda: no. Al menos este es el razonamiento que se desprenden de las prisas de última hora, reuniones a contrarreloj y contrapartidas inasumibles que pedían grupos como el de CiU para darle su apoyo. El Gobierno tuvo muchos meses para negociar la disposición final segunda de la LES (Ley de Economía Sostenible), la conocida como ley Sinde que regula las descargas por internet, con el resto de grupos parlamentarios. Pero la desidia fue la tónica del Grupo Socialista y los emisarios del Gobierno. Nadie parecía asumir la importancia de una medida muy impopular que había conseguido poner de acuerdo a todos los internautas para iniciar una campaña para que no se aprobase. Demasiada gente estaba en contra.

Pero todo viene de muy atrás. Gracias a El País y sobre todo a los cables revelados por Wikileaks, hemos sabido que el Gobierno norteamericano de Barack Obama, ‘aconsejado’ por las Majors, había estado presionando al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero para que regulase las descargas ilegales en la red. Como ya ha sucedido en otras ocasiones (como el primer paquete de medidas anticrisis ‘dictadas’ por la Casa Blanca o el segundo marcado por la UE), el presidente español se mostró obediente. Aceptó los designios de los americanos, pero lo haría lo peor que pudiera. Y lo hizo con la elección como ministra de una de las personas más odiadas en la red, Ángeles González-Sinde, que en un discurso anterior a su nombramiento llegó a asegurar que seguiría “peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos”.

Cualquiera que conozca de cerca la política sabrá que, si lo que se quiere es lograr una ley por consenso (el que necesariamente necesitaba el Gobierno para aprobar la polémica norma) no se puede poner a comandarla a una persona ferozmente beligerante con una de las partes. Es de cajón. Lo que se buscaba era enfurecer al sector, crear polémica. Y ésta llegó poco después del nombramiento de la ministra. Pero que nadie se equivoque: la postura de Zapatero no venía por una voluntad de desobedecer a los EEUU, sino más bien por la incapacidad de su Gobierno de sumar un descrédito más a su lista de errores. ZP prefería que no se aprobara la ley y parecer que era derrotado en el Congreso, a aprobarla y pasar a convertirse en el presidente con los peores índices de popularidad desde la caída del régimen franquista.

Así se montó este paripé, esta actuación teatral que tenía como escenario los pasillos del Congreso y que tenía una víctima propiciatoria marcada desde el principio: Ángeles González Sinde. Una víctima marcada a fuego desde su elección que sería la encargada de cargar sobre sus espaldas con el desgaste de tan polémica norma. Al final, tras muchas demoras en las votaciones y de reuniones que nadie quería que llegaran a buen puerto, la Comisión de Economía tumbaba la disposición y certificaba la muerte política de una ministra que había sido sacrificada cual cordero el día de Pascua.

El doblaje o la devaluación del cine

Ayer, mirando la televisión a altas horas de la madrugada cual parado de larga duración, encontré un programa de esos que no caben en horario diurno, ya que cuenta con una audiencia más bien limitada y selecta. Se trataba de un programa que se emite en Digital + y que se llama Taller Canal +. Este programa de entrevistas/coloquio sobre cine, y que dirige de forma magistral Antonio Muñoz de Mesa, se nutre de traer a directores, guionistas y actores del séptimo arte para que nos expliquen sus entresijos. Después, estos reciben preguntas de diferentes estudiantes de cine, cuyo conociemiento del medio se supone extenso.

En este episodio el entrevistado era el impetuoso y transparente Óscar Jaenada, conocido por su participación en diversas series televisivas, y sobretodo por ser el protagonista de ‘Camarón’ (por cuyo papel recibió un Goya). En un momento de la entrevista, el actor empieza a quejarse del doblaje existente en España, y se manifiesta como francamente contrario a él. Según el actor, más allá del provincianismo que mostramos ante el resto del mundo con este hecho, lo peor es que esta práctica obedece a un obsoleto mandato de la dictadura franquista.

El 24 de abril de 1941, y bajo orden ministerial, se aprobaba un texto que rezaba «queda prohibida la proyección cinematográfica en otro idioma que no sea el español, salvo autorización que concederá el Sindicato Nacional del Espectáculo, de acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio y siempre que las películas en cuestión hayan sido previamente dobladas. El doblaje deberá realizarse en estudios españoles que radiquen en territorio nacional y por personal español». Esta ley, que se redactó bajo el pretexto de respetar la identidad nacional española, tenía el único fin de legitimar la censura en nuestro país (añadiendo un complejo filtro que no permitiría que se emitiera nada en contra del régimen, tal y como se explica en el blog ‘Notas de Cine’).

Y ahí seguimos estancados. Han pasado más de sesenta años y en España casi todas las películas están dobladas. Que nadie se confunda: esta no es una queja hacia los dobladores de este país, que los hay de muy buenos (como por ejemplo Joan Pera, doblador de Woody Allen, que incluso ha visto reconocida su calidad por el propio director neoyorquino). El problema es que el doblaje es una manera de reinterpretar el arte. Cuando se dobla, se pierde buena parte de la intención que le ha dado el actor en cuestión y de las indicaciopnes que éste ha recibido por parte del director. Se crea otra obra, con diferentes diálogos, que en muchos casos pueden hacer que una gran película quede reducida a una pifia de campeonato.

Porque ¿es que a caso se traducen las canciones? No, sólo aquellos cantantes con vocación puramente comercial que buscan el dinero y que quieren conquistar más mercados aceptan editar sus hits en diferentes idiomas. Y el resultado suele ser generalmente nefasto. Así pues, si no se quiere manipular una obra de arte ¿por qué se dobla? Son muy pocos los países en los que es común esta práctica, y encima nosotros lo seguimos haciendo por un mandato de un enano que ya está muerto. Un poco de respeto para el trabajo ajeno, promovamos un cine de calidad subtitulado y no doblado.

J.J. Abrams desperdicia su oportunidad

La industria del marketing y la publicidad es muy potente en nuestros días. Los anuncios nos invaden casi sin saberlo, y nos vemos influenciados por mensajes que ni siquiera sabemos que existen. Nos sobreinforman a pesar de que no queramos saber, y éste es el caso de ‘Monstruoso’. Una gran campaña de marketing, con estatua de la Libertad decapitada incluida, haría que el gran público en masa se dirigiera a las salas a verla. Un trailer inteligente y bien buscado creaba la intriga en el espectador.Pero ese no es mi caso. Sorprendentemente me ví abstraído de todo ese rollo del monstruo y su apariencia, y mi único aliciente para ir al cine a verla eran dos iniciales y un apellido: J.J. Abrams.

Este guionista, tal vez desconocido para muchos, es el genial creador de la serie ‘Perdidos’. Su intriga, suspense y ritmo genial han conseguido cautivar a los que la hemos seguido durante los últimos años. Éste era un motivo más que suficiente para esperar un producto genial en ésta su segunda obra cinematográfica (tras la más que aceptable ‘Misión Imposible 3’). Pero sólo hay una palabra que pueda definir mi sentimiento tras 85 escasos minutos de película y ocho euros menos en mi bolsillo: desperdicio.

Es incuestionable el dineral del que ha dispuesto dicho director para hacer la película, ya que los efectos especiales, tanto visuales como sonoros, sí que valen realmente la pena y son espectaculares. A pesar de ello, no los utiliza para darle una vuelta de tuerca y hacer avanzar la historia a su antojo. Desperdiciados. Dispone de elementos fílmicos interesantes aunque poco originales, como es el fefecto de grabar en cámara doméstica. Pero a medida que avanza la peli, los inteligentes encuadres y enfoques que nos ofrece casi nos hacen olvidar que se trata de un videoaficionado quien nos cuenta la historia, y no un profesional con una steadycam. Desperdiciado. La idea de hacer una peli sobre un monstruo que causa el pánico, sin que éste sea el protagonista, es más que genial. Pero no sirve de nada si luego haces que los personajes, a los que no ves evolucionar ni un ápice durante toda la hora de peli, se estanquen y se ciñan a “¡¡¡¡Oh que nos coge el monstruo, corre!!!!!”. Desperdiciado. Y así podríamos seguir hasta que quieras.

En conclusión, una cinta que pasará sin pena ni gloria, por mucho que algunos iluminados se levanten la camisa elogiando el buen hacer de Abrams dentro del género de acción. Si el final de ‘Perdidos’ es similar al de ‘Mostrusoso’, es posible que a este señor le lluevan cartas bomba, después de estar enganchados seis largas tempordas. La verdad es que ver esta película me ha hecho sembrar la duda sobre su validez. Estaremos a la espera.

De Damon a Affleck

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Matt Damon y Ben Affleck son dos nombres que habitualmente están relacionados dentro del mundo del cine. Ambos crecieron juntos en Cambridge, en el norteamericano estado de Massachussets. Provenientes de la misma generación y siendo grandes amigos, los dos fueron realizando diversos papeles en el cine independiente (en algunos casos compartiendo guión como en Mallrats o Persiguiendo a Amy) hasta que en 1997 llegó su momento: El Indomable Will Hunting. Esta película marcó un antes y un después en sus carreras, amén de concederles un Globo de Oro y un Oscar al mejor guión original.

A partir de aquí, ambos actores se convirtieron en el paradigma de cómo elegir bien los papeles que se interpretan, y de cómo no. Matt Damon se centró en su carrera profesional. Se alejó del mundo de la farándula y se dedicó a crecer como actor. Salvar al Soldado Ryan, Rounders, Ocean’s Eleven, El Caso Bourne y sus dos secuelas, o Infiltrados, son ejemplos de buenos filmes (unos más que otros), propios de un actor consolidado en Hollywood que ha sabido abstraerse de la atracción del cine comercial más puro.

Pero si Damon es el ejemplo de la progresión, Affleck lo es de la decadencia. Ya lo definió con exactitud Antonio Gasset: “Ben Affleck es a la buena interpretación lo que un pepinillo cocido a la alta cocina”. La inumerable lista de actrices de primer orden que han pasado por sus sábanas le han convertido en un intérprete reconocido por su cara bonita, y poco más. Gwyneth Palthrow, Jennifer López o Jennifer Garner le dieron fama de casanova, pero no de buen actor. Mientras, Damon está casado con al ex camarera Luciana Bozan. Los nombres hablan por sí solos. La mala elección de sus papeles le convirtieron en el típico actor de infumables superproducciones comerciales americanas: Pánico Nuclear, Pearl Harbor, Armaggeddon, Daredevil, Paycheck, Sobreviviendo a la Navidad… Todos ellos títulos de una muy baja calidad fílmica, con guiones poco relevantes y muchas explosiones y efectos especiales.

El cruce de estas dos carreras se ha hecho patente en este 2007. Mientras Matt Damon ha protagonizado uno de los que es, al humilde entender de quien escribe, uno de los filmes del año (El Buen Pastor) su compañero Affleck ha debutado como director sin pena ni gloria con su Adiós pequeña adiós. Esta película, que trata la desaparición de una niña en Boston, tuvo que aplazar su estreno por los parecidos con el ‘caso Madeleine’. En fin, todo un ejemplo de como trabajarse una carrera y de cómo dejar escapar un prometedor futuro. Incluso su mejor amigo Damon lo reconoció recientemente: “Si acabas en las portadas de las revistas del corazón estás jodido”, decía. “Cuando la gente te ve continuamente ya no hay misterio y nadie quiere ir a ver tus películas”. Pues eso.

La autocrítica no gusta

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La Guerra de Vietnam fue el leit motiv de una generación. La mala prensa que tuvo la invasión del país vietnamita, la cantidad de soldados muertos en combate en una región desconocida para la mayoría de ellos y la eternización del conflicto, dio como resultado que la opinión pública se volcara contra esta guerra. Y Hollywood también. De esa época destacan filmes que han pasado a ser piezas clave dentro del cine bélico, como Apocalypse Now o La chaqueta metálica. Dos cantos contra la guerra de dos directores que casi pierden la casa por acabar sus pelis: Francis Ford Coppola y Stanley Kubrick.

Más allá de los problemas que tuvieron en su producción y realización, su recaudación final puso de manifiesto que muchos americanos estaban en contra de una guerra en la que no se sentían implicados. Pero este sentimiento, muy asociado al movimiento hippie de los sesenta, ya se ha extinguido. Se ha evaporado. Ya casi ningún yankee se interesa por lo que les pasa a los demás.

Todo viene a raiz de una noticia publicada en el periódico El País en la que se destaca la poca taquilla que han regitrado en EE.UU. el estreno de diversos filmes relacionados con la guerra de Irak. Una invasión muy similar, en el fondo, a la de Vietnam, pero que parece no goza del rechazo de sus ciudadanos. Al menos no mayoritariamente. La reelección de Bush fue una vergonzosa demostración de ello.

Leones por corderos o En el valle de Elah, estrenadas en el país del Tio Sam en las últimas semanas, no han gozado del beneplácito del público. Esto demuestra la decadencia de una sociedad yankie a la que ya no le preocupa la imagen que da su país de cara en el exterior. Total, da igual lo que les pase a los demás por culpa de sus actos. Sólo importa uno mismo. Y eso demuestra su egoísmo y, quizá lo peor, su poca conciencia e incultura.

Un cine que retrata una sociedad

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El Ministerio de Cultura ha hecho públicos hoy los datos de las recaudaciones de las salas de cine españolas en lo que va de 2007, y el resultado no podría ser más desalentador. Tal vez tres de las peores películas que han llegado este año a nuestro país y del comercial cine de acción son las que copan las tres primeras posiciones: Spiderman 3 es la primera, sin comentarios; la nueva entrega de Piratas del Caribe ocupa el segundo lugar, y la lamentable 300 es la tercera.

Tres superproducciones americanas de una más que dudosa calidad fílmica y que retratan a la perfección cual es el cine que se consume en nuestro país: el que se caracteriza por explosiones, acción y sangre, mucha sangre. Un servidor es de los que piensan que el cine es un indicador del nivel cultural de una sociedad, y con estos datos la sociedad española queda plenamente retratada, para mal, al nivel de la sociedad americana. De las 25 primeras, 22 son del imperio del dólar.

Más allá de esto, cabe constatar la caída libre que está sufriendo el cine español, nuestro cine, ya que ninguna de nuestras producciones está entre las 25 más vistas. Entre las 16 nacionales más vistas no juntan lo que recaudó Spiderman, y la peli española que más atrajo al público a las salas fue… Pérez, el ratoncito de tus sueños!!!! Realmente lamentable. Ni siquiera una muy buena película como El Laberinto del Fauno o El Perfume.

Con estos datos, a uno se le quitan las ganas de seguir pregonando entre sus allegados otro tipo de cine, uno que no venga de Hollywood y que no esté controlado por las Majors. Realmente, estos números dejan claro qué es lo que quieren ver los españoles en el cine. Debo confesar que me considero un gran cinéfilo, y no me gastaría ni un euro de mi sueldo en ver 20 de las 25 películas que se consideran las más vistas (hay algunas que sí valen la pena). Dime que ves, y te diré quien eres.

Ahí va la lista completa:

Lista de las películas con mayor recaudación:

  1. Spiderman 3 (EEUU) 15.770.271,19 €
  2. 300 (EEUU) 14.337.406,02 €
  3. Piratas del Caribe. En el fin del mundo (EEUU) 13.075.361,25 €
  4. Noche en el museo (EEUU) 12.501.192,40 €
  5. Babel (EEUU) 9.249.014,19 €
  6. Diamantes de sangre (EEUU) 6.990.809,21 €
  7. Las vacaciones de Mr. Bean (Reino Unido) 6.719.542,15 €
  8. En busca de la felicidad (EEUU) 6.610.290,17 €
  9. Ghost Rider. El motorista fantasma (EEUU) 5.487.134,92 €
  10. Rocky Balboa (EEUU) 5.106.840,91 €
  11. Descubriendo a los Robinsons (EEUU) 4.873.281,80 €
  12. Apocalypto (EEUU) 4.482.682,94 €
  13. La vida de los otros (Alemania) 4.211.635,99 €
  14. Puente hacia Terabithia (EEUU) 3.920.448,98 €
  15. Seduciendo a un extraño (EEUU) 3.766.741,10 €
  16. El truco final (El prestigio) (EEUU) 3.634.145,79 €
  17. La cosecha (EEUU) 3.193.919,29 €
  18. Premonition (7 días) (EEUU) 3.181.655,84 €
  19. Epic Movie (EEUU) 3.177.513,78 €
  20. Hannibal. El origen del mal (Reino Unido) 3.139.749,88 €
  21. El buen pastor (EEUU) 3.114.041,07 €
  22. El velo pintado (EEUU) 3.029.055,35 €
  23. The messengers (EEUU) 3.027.616,73 €
  24. Ocean´s thirteen (EEUU) 3.013.488,16 €
  25. Eragon (EEUU) 2.963.698,44 €

Lista de las películas españolas con mayor recaudación

  1. Pérez, el ratoncito de tus sueños 2.146.363,85 €
  2. El Ekipo Ja 1.601.879,04 €
  3. La Caja Kovak 1.555.981,31 €
  4. El Laberinto del Fauno 1.550.475,93 €
  5. Lola, la película 1.147.421,20 €
  6. Cándida 916.997,24 €
  7. El perfume. Historia de un asesino 889.484,66 €
  8. Teresa, el cuerpo de Cristo 634.915,77 €
  9. Días de cine 549.391,13 €
  10. El corazón de la Tierra 526.883,11 €