El otro cine también existe

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Si uno observa la cartelera de cine se desespera. Las salas españolas están inhundadas de infumables melodramas, patéticos productos de acción trazados todos con el mismo modelo y actoruchos con sueldos incalculables cuyas aptitudes para el cine son las mismas que podría tener un servidor como intérprete de jazz (nulas).

Pero, aunque muchos lo desconozcan y también lo ignoren, todavía se hace buen cine, aunque no sea del que llena salas. De hecho este tipo de películas duran muy poco en cartelera y se reproducen en salas reducidas (como por ejemplo los Cines Verdi, a los que aprovecho para felicitar por su fenomenal cartelera), que son las únicas que apuestan todavía por los films elaborados, con un guión sólido y que se salgan de lo absolutamente común. Este es el caso de algunas películas que actualmente están en nuestras salas y que sólo aquellos a los que nos gusta el cine de autor conocemos. Porque sólo sería necesario hacer un encuesta a pie de cine (un cine de gran afluencia, como en Barcelona podría ser Cinesa Diagonal) para preguntar cuántos de los asistentes al cine conocen a un director de nombre extraño llamado Darren Aranovski (autor de, desde mi punto de vista, tres obras maestras del cine contemporáneo), a otro escéntrico llamado David Lynch o a un experto de la puesta en escena como Michel Gondry. De hecho, probablemente menos de un cinco por ciento de los espectadores tan sólo habrían oído hablar de ellos, y un uno por ciento han visto alguna de sus películas.

Volviendo a Darren Aranofsky, este cineasta es de aquellos que no hacen una película porque lo exije un contrato. Este director americano, cuya fama es mucho mayor en Europa que en su inculta e odiable tierra natal, es uno de los mejores creadores de nuestro tiempo. En nueve años, el tiempo que lleva dirigiendo filmes, ha hecho sólo tres películas (“Pi”, “Requiem por un sueño” y “La Fuente de la Vida”) , pero las tres han sido calculadas hasta el más mínimo detalle, y eso se nota en el producto final. Su última obra, la cual es posible encontrar todavía en cartelera, “La Fuente de la Vida”, ha pasado sin pena ni gloria por nuestro país. La recaudación en taquilla ha sido más bien paupérrima, pero ese no era tampoco su objetivo. Está dedicada a aquellos que están cansados del cine convencional, con argumentos lineales, guiones aburridos y explosiones y desnudos injustificados que se meten con calzador para ganar algunos adeptos.

Dicho esto, me gustaría recomendar algunas de las últimas películas que he visto y que realmente me han impresionado, como la “La Fuente de la Vida”, “Gracias por fumar” (irónica y sarcástica obra sobre los lobbys de presión norteamericanos), “Lost in La Mancha” (un documental sobre como NO se hace una película) o “La Ciencia del Sueño”. Muy recomendables todas ellas para los que estén hartos de Hollywood y las pelis que se hacen como churros. Realmente, sí existe otro cine, aunque hay que buscarlo.

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2 pensamientos en “El otro cine también existe

  1. Los artistas en Estados Unidos son algo así como la casta más inferior, o peor, como parias. Dímelo a mí que vivo y desvivo acá. Yo me traje de México algunas películas para ver los fines de semana. Pero hacerle entender a la masa gringa que “el otro cine también existe”, es como intentar enseñar chino a un ruso hablándole en latín. salvo excepciones, no hay manera, y además uno pasa por estúpido.

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